Galería 713. CABA.
Curadoría: Viviana Usubiaga.
Fotografía: Fabián Cañás.



Fabricar nubes que traen la lluvia

Sobre la instalación Octas* de Marcela Cabutti
Viviana UsubiagaAl llegar el invierno 2012

—Tan perfecta es la correspondencia entre nuestra ciudad y el cielo, que cada cambio de Andria comporta alguna novedad entre las estrellas. —Los astrónomos escrutan con los telescopios después de cada mudanza que ocurre en Andria, y señalan la explosión de una nova, o el paso del anaranjado al amarillo de un remoto punto del firmamento, la expansión de una nebulosa, la curva de una vuelta de la espiral de la Vía Láctea. Cada cambio implica una cadena de otros cambios, tanto en Andria como entre las estrellas: la ciudad y el cielo no permanecen jamás iguales. Del carácter de los habitantes de Andria merecen recordarse dos virtudes: la seguridad en sí mismos y la prudencia. Convencidos de que toda innovación en la ciudad influye en el dibujo del cielo, antes de cada decisión calculan los riesgos y las ventajas para ellos y para el conjunto de la ciudad y de los mundos.
Italo Calvino, “Las ciudades y el cielo 5”, Ciudades invisibles, 1972.

Marcela Cabutti ha logrado una hazaña. Fabricó una nube enhebrando ladrillos. Generó curvas con materiales de recta geometría; construyó volúmenes orgánicos con módulos tectónicos. Así como Debussy  en su obra Nuages ensayó figurar una imagen del cielo con el sonido, la artista busca transcribir la variabilidad de lo gaseoso en una inquietante arquitectura imaginaria. Así como Bernini maravillaba con los pliegues voladizos extraídos de la rigidez marmórea, la escultora asume el designio de transmutar la dureza de los materiales y corporiza la nubosidad en una escultura de falsa monumentalidad y frágil estabilidad. 
La instalación reúne múltiples recursos y modelos que Cabutti investigó minuciosamente para llegar a la imagen definitiva de Octas. Desde la formación de un inventario personal de nubes, una colección fotográfica creada a partir de diversas expediciones de su mirada hacia el cielo –que recuerda al diario ilustrado de observaciones de J.W. Goethe, El juego de las nubes–, hasta el trabajo a diario en una planta de fabricación industrial de los ladrillos que eligió como elementos constitutivos de su proyecto. Desde el estudio de los descubrimientos de sostén de Brunelleschi hasta el sistema de catenaria. Desde el análisis de la arquitectura de origen latinoamericano, aquella como la incaica que yuxtaponía bloques sin amalgama, aquella que se sustentó en las paredes curvas, como la de Amancio Williams y Eladio Dieste;  hasta el acercamiento a los sofisticados experimentos de manipulación de atmósferas para generar lluvias.
Si en piezas anteriores se destacaba su destreza manual para desarrollar su particular imaginario, aquí la artista profundiza sus indagaciones técnicas y conceptuales que cargan a la obra, a esa invención sutilmente compleja, con una densidad de referencias culturales y científicas. Cabutti persiguió la imagen de un dibujo del meteorólogo inglés Luke Howard, quien en su “Ensayo sobre las nubes” de comienzos del siglo XIX propuso un sistema de clasificación y nomenclatura de las formaciones nubosas que perdura hasta nuestros días. El resultado se presenta como un paisaje celestial, cuya pieza central tiene la apariencia de una pila bautismal, o un silo, o un misterioso contenedor del vacío. Ondulaciones y esferas suspendidas que componen un cosmos monocromático. Una lluvia de barro que nos descubre, incluso por el aroma, los excedentes de pasta de ladrillo cruda que deja el proceso de amasado y mezclado de la arcilla. “El procedimiento de formación de las nubes y la forma de fabricación del ladrillo posee  elementos  materiales y procesos  comunes como la tierra, el agua, el calor y la evaporación”, nos revela la artista. 
¿Cómo se forma el volumen? La pregunta es la misma y permanece. Mientras tanto, entre lo artesanal y lo industrial, entre lo escultórico y lo arquitectónico, Marcela Cabutti como una imaginaria habitante de Andria, nos recuerda que todo lo que se construye implica una cadena de cambios, aquí y allí. 


OCTAS, de Marcela Cabutti

International Sculpture Center Blog

Publisher of Sculpture magazine
Maria Carolina Baulo

La octa es una unidad de medida utilizada para registrar el nivel de nubosidad en el cielo. Marcela Cabutti toma esto como punto de partida para reunir una serie de cuatro objetos en una instalación construida a partir de pequeños ladrillos y ladrillos huecos de 9 agujeros (los primeros cocidos en un horno de cerámica y los huecos se hicieron en el marco del proceso de fabricación computarizado de la fábrica de Cerámicos Ctibor de La ciudad de La Plata). Esta manera de trabajar con materiales fabricados en grandes industrias es una modalidad de trabajo que Cabutti aplica desde 2009. Intentando buscar una forma  efectiva para fijar los ladrillos – y no el cemento convencional- Cabutti retoma el principio arquitectónico de la catenaria donde los ladrillos  se auto sostienen  de manera similar a las  cuentas de un collar, y si bien algunas piezas indefectiblemente debieron ser pegadas, todo gira en torno a darles independencia. Se da entonces un juego entre la fragilidad de las uniones y la solidez de los materiales; otras piezas que si están sueltas, enfatizan la idea de vértigo. Además de ladrillos, Cabutti utiliza chapa de acero, pintura de poliuretano, alambres, siliconas y arcilla cruda.
Lo más interesante de la instalación es cómo la artista logra, mediante materiales sólidos, plasmar la fragilidad –y porqué no la apariencia inmaterial- de las nubes, su volatilidad y forma cambiante. Octas se nutre de distintos referentes pero parte esencialmente de una acuarela de Luke Howard del 1800 donde se representa el proceso de formación de una nube. Howard fue pionero en el estudio de la producción, suspensión y destrucción de las nubes y su especificación de categorías de nubes se sigue utilizando en la actualidad. Otros referentes fueron el libro “El  juego de las nubes” de Johann Wolfgang Goethe, la obra musical llamada  Nuages de Debussy –Nocturnes (1897-99)- y las propuestas de la BBC de Londres a través de la Sociedad para la Apreciación de las Nubes, sobre la incorporación de una nueva clasificación de nubes: “Las nubes Ásperas”. Sobre los materiales, Cabutti estudió los distintos usos que se le han dado a los ladrillos en la historia, convirtiendo muchas construcciones en verdaderas obras de arte: Gaudi, Brunelleschi, Frank Lloyd Wright, Eladio Dieste, Nader Khalili, Amancio Williams,  Joze  Plecnik , Solano Benítez, Félix Candela, las corrientes rusas, el modernismo brasilero, Kosice, la arquitectura incaica, las ágoras griegas y los foros romanos, entre tanto.

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